La pérdida y degradación
del suelo de conservación en la ciudad de México
significan una creciente amenaza para la presente y futuras
generaciones, y su afectación representa un grave riesgo
para la realización del derecho a un medio ambiente
sano y ecológicamente equilibrado, aseguró el
Mtro. Emilio Álvarez Icaza Longoria, presidente de
la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal
(CDHDF) al presentar en el Museo Franz Mayer el Informe
Especial sobre la Violación al Derecho Humano a un
Medio Ambiente Sano y Ecológicamente Equilibrado por
el Deterioro y Desaparición del Suelo de Conservación
del Distrito Federal. El documento fue elaborado por
la CDHDF sobre la base de información oficial proporcionada
por diversas autoridades del DF, especialistas en la materia,
y la investigación directa de la Comisión.
Ante funcionarios del Gobierno del Distrito Federal, diputados
locales y representantes de la sociedad civil organizada,
Álvarez Icaza aseveró que la tasa de ocupación
urbana en suelos de conservación de la ciudad ha crecido
entre 350 y 495 hectáreas por año, extensión
que equivale a 350 canchas profesionales de futbol. Dijo que
en los últimos 40 años, el suelo urbano de la
capital ha crecido 315%, fenómeno que ha afectado suelos
de vocación agrícola o forestal.
El Informe Especial destaca que las principales amenazas
para el suelo de conservación de la capital son los
asentamientos humanos irregulares, la eliminación de
vegetación natural para establecer cultivos agrícolas,
la tala clandestina, la extracción de suelo para ser
comercializado como tierra de monte, la contaminación
por desagües, los tiraderos de basura o cascajo, y las
actividades recreativas desordenadas. También señala
que, de acuerdo con diversas instituciones gubernamentales,
existen en la ciudad de México 804 asentamientos irregulares
en suelos de conservación. Poco más de 59 mil
familias ocupan una superficie de 2,400 hectáreas de
suelo de conservación, 20% de las cuales se ubican
en zonas de alto riesgo sobre barrancas o cauces de ríos.
La pérdida de suelo de conservación provoca
que, en cuencas deforestadas como las de la ciudad de México,
el agua deje de infiltrarse hacia el subsuelo. Esto representa
un problema muy grave, toda vez que 70% del abastecimiento
de agua en la capital proviene del acuífero.
En este sentido, Álvarez Icaza insistió en que
la ciudad de México vive “uno de los contextos
ambientales más complejos del mundo, en donde las condiciones
naturales de la cuenca, así como la dinámica
económica y social, han derivado en una serie de consecuencias
ambientales que amenazan la viabilidad misma de la ciudad”.
Agregó que es necesario e impostergable delimitar el
ámbito de competencias entre las instancias responsables
de aplicar la normatividad en materia ambiental. “Una
correcta coordinación entre las dependencias federales,
el gobierno del Distrito Federal, las delegaciones y los órganos
de vigilancia, acabaría con el vacío de autoridad
y con la omisión institucional que aprovechan los especuladores,
invasores profesionales y grupos políticos de manejo
clientelar, para comercializar y dar un uso habitacional al
suelo de conservación en la ciudad de México”,
dijo.
El Ombudsman capitalino consideró, por otra
parte, que es importante que autoridades y sociedad reconozcan
que la construcción común de un medio ambiente
sano y equilibrado representa un derecho de la humanidad,
y una de las vías más adecuadas para avanzar
hacia un desarrollo sustentable. Añadió que
este derecho humano a la información y a un ambiente
sano y ecológicamente equilibrado ya ha sido reconocido
como tal en el ámbito internacional, y en nuestro propio
país en el Art. 4º. de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Recordó que desde hace cuatro años, la CDHDF
desarrolla su Programa de Derechos Humanos y Medio Ambiente
(Prodehuma), con el cual la Institución hace un aporte
sustancial al cuidado del medio ambiente además de
conseguir ahorros importantes en rubros como el uso de papel
y otros recursos. Esto, dijo, ratifica que la CDHDF es una
Institución ecológicamente responsable.
En la presentación del Informe Especial sobre la
Violación al Derecho Humano a un Medio Ambiente Sano
y Ecológicamente Equilibrado por el Deterioro y Desaparición
del Suelo de Conservación del Distrito Federal
estuvo presente la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, secretaria
de Medio Ambiente del Distrito Federal, quien asistió
en representación del jefe de Gobierno del DF. La funcionaria
consideró importante que la CDHDF llame la atención
de la sociedad sobre los asuntos ambientales y, en particular,
sobre la pérdida y degradación del suelo de
conservación en la ciudad de México. “Esto
ayuda a generar un compromiso ciudadano. No puede haber un
rescate del suelo de conservación si no hay un compromiso
de los que vivimos en la zona urbana”, dijo.
Sheinbaum indicó que el acuífero de la capital
está siendo explotado prácticamente al doble
de su captación, y ello se debe en parte a la pérdida
de suelo de conservación. Por ello, la funcionaria
hizo un llamado a los partidos políticos y a los candidatos
a las jefaturas delegacionales para que incorporen en sus
campañas el tema del rescate de las zonas que proporcionan
valiosos servicios ambientales a la ciudad. Puntualizó
que la pérdida de suelo de conservación señalada
en el Informe Especial no es total, pues en algunos
casos se debió a cambio de uso de suelo, de forestal
a agrícola, y propuso que instancias como la CDHDF
o la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial
(PAOT) establezcan mecanismos para evaluar algunos de los
programas que realiza la secretaría de Medio Ambiente
local.
Por su parte, Enrique Provencio, titular de la PAOT, llamó
a las autoridades delegacionales y centrales a reconocer la
figura de la reparación del daño ambiental con
acciones de compensación, así como a aplicar
sanciones severas a quienes violen disposiciones legales del
Programa General de Ordenamiento Ecológico (PGOE).
Asimismo, pidió mejorar las disposiciones jurídicas
en la materia, tanto en el ámbito penal y como en el
civil, porque es donde más retraso hay en el Distrito
Federal.
Además, urgió a reforzar el trabajo en la protección
del suelo de conservación y en otros temas críticos
de salud ambiental que se presentan en la zona metropolitana,
ya que “la protección del suelo de conservación
es crucial para mejorar los servicios ambientales que son
determinantes para la ciudad de México”.
El titular de la PAOT afirmó que el Informe Especial
de la CDHDF es una muestra de cómo la protección
de los derechos humanos se extiende a otros aspectos que hasta
hace poco eran considerados estrictamente dentro del terreno
ambiental.
Asimismo, afirmó que urge detectar oportunamente los
problemas del uso del suelo de conservación, para que
las autoridades delegacionales ejerzan de mejor manera sus
funciones para suspender a tiempo los asentamientos irregulares
y ofrezcan alternativas de vivienda a los pobladores.
El Informe Especial
El Segundo Visitador de la CDHDF, Alejandro Delint García,
se refirió al contenido del Informe Especial.
Dijo que el documento consta de siete capítulos: “Justificación
y alcances de este Informe Especial”; “Derecho
humano a un medio ambiente sano”; “Diagnóstico
socioambiental de las delegaciones políticas del Distrito
Federal con suelo de conservación”; “Factores
que afectan y degradan los bosques y el suelo de conservación
del Distrito Federal”; “Marco normativo del suelo
de conservación del Distrito Federal”; “Implicaciones
del deterioro y pérdida del suelo de conservación
para los derechos humanos de las y los habitantes del Distrito
Federal”; y “Conclusiones”.
Delint indicó que, de acuerdo con el documento, la
degradación ecológica de la ciudad es consecuencia
histórica de un esquema de desarrollo político
y social que propició la formación de una de
las mayores concentraciones de población en la ciudad
de México.
Estableció que las razones que dieron origen al presente
Informe Especial fueron el potencial riesgo en que
viven los habitantes de la ciudad de México, la constante
degradación de los servicios ambientales que proporcionan
el suelo de conservación del DF, situación que
implica un deterioro importante en la salud y en el bienestar
social, y la preocupación de la ciudadanía respecto
de la ocupación ilegal del suelo.
Por lo anterior, dijo que la Comisión asume el compromiso
de coadyuvar a la preservación del medio ambiente y
los niveles de calidad de la vida, la salud y el ejercicio
y goce de los derechos humanos de los ciudadanos, para que
no resulten vulnerables.
Resaltó la necesidad de tener una visión integral,
legal, social, económica y política del derecho
humano a un medio ambiente sano, y confirmó el compromiso
de la CDHDF en un problema de política transversal.
Además, reafirmó la importancia de concientizar
a la población a que participe en un problema como
es la crisis ambiental, “que dejó de ser considerada
como un problema ecológico para convertirse en un flagelo
social que afecta la vida, la seguridad, la salud y el futuro
de los seres humanos”, concluyó.
Elaborado sobre la base de información oficial proporcionada
o publicada por diversas autoridades del DF, especialistas
en la materia y la investigación directa de la CDHDF,
el Informe Especial subraya que si la situación
actual es preocupante, las tendencias lo son aún más,
pues de seguir las cosas como van, pronto veremos una ciudad
en crisis ambientales aún más severas de las
que hemos vivido, que incluso afectarán a regiones
vecinas o alejadas de esta capital.
El documento indica también que, de acuerdo con el
PGOE, tan sólo la deforestación se calcula en
240 hectáreas por año. De continuar esta tendencia,
en 5 años se perderá una extensión de
bosque equivalente al Parque Nacional Desierto de los Leones.
Por otra parte, con relación a las Áreas Naturales
Protegidas (ANP), que son zonas de protección más
estricta por su riqueza biológica, el 47% de su superficie
original detectada se ha perdido por cambio de uso de suelo
u ocupación urbana. Se han ubicado 145 parajes de extracción
ilegal, 25 bancos de explotación de materiales pétreos,
y 35 centros de almacenamiento y transformación de
productos forestales no autorizados, además de 100
tiros clandestinos de cascajo y basura.
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal
considera que esa situación de pérdida de la
superficie natural en general provoca un inminente riesgo
ambiental y una violación al derecho humano a un medio
ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Esto viene
acompañado de fuertes procesos de deforestación,
graves problemas de fragmentación de los ecosistemas,
así como la amenaza de desaparición de poblaciones
de especies de flora y fauna silvestres.
Con la degradación o pérdida de suelo de conservación,
se ven afectados importantes servicios ambientales que esta
zona presta a la parte urbana de la ciudad como lo es: la
recarga de agua al acuífero, la absorción de
contaminantes de la atmósfera, el deterioro del paisaje,
la pérdida de habitats naturales de la rica biodiversidad
que aun existe en la región y la regulación
microclimática.
La CDHDF reconoce que hay esfuerzos importantes por parte
del gobierno local y de otras organizaciones para la defensa
del suelo de conservación. También considera
que una de sus misiones esenciales consiste en asegurar la
protección de los derechos fundamentales de las presentes
y futuras generaciones. Es por ello que, desde su inicio,
la actual administración estableció como línea
estratégica de trabajo acciones para la vigilancia,
respeto, observancia y difusión del derecho humano
a un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado.