La cultura mexicana trata de manera violenta
a la infancia, aún más de lo que se acepta y
reconoce, pues utiliza cotidianamente expresiones y actitudes
que, lejos de enaltecer las capacidades de niñas, niños
y adolescentes, fomenta, reproduce y perpetúa la violencia
hacia la niñez, de acuerdo con la Comisión de
Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).
De acuerdo con una investigación realizada en 2005
por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef),
el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia
(DIF) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropología Social (CIESAS), 5 mil niñas,
niños y adolescentes en el Distrito Federal han sido
involucrados en prostitución infantil, de un total
de 16 mil en 21 entidades del país; 20 mil más
han padecido algún tipo de explotación; 80%
tiene entre 4 y 10 años; 90% viven en situación
de calle; y el fenómeno se ha incrementado desde los
hogares a través de Internet y mediante enganchadores.
En el ámbito nacional se calcula que uno de cada
tres hogares vive algún tipo de violencia intrafamiliar,
según la tendencia registrada en la zona metropolitana
de la ciudad de México.
Lo anterior se desprende de una encuesta realizada por el
Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) en 1999, pero tan sólo
las procuradurías del menor y la familia del Sistema
Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) -que
no cubren todas las entidades-, en 2001 atendieron a 30 mil
niñas y niños víctimas de algún
tipo de maltrato en México.
No obstante, la Consulta infantil y Juvenil 2003, en la
que participaron 3 millones 95 mil 340 niñas (52.15%)
y niños (47.84%) de entre 6 y 9 años de todo
el país, reveló que 27.6% expresó ser
objeto de golpes en su familia; 15.7% dijo que lo era en la
escuela; 3.5% señaló que abusaban de su cuerpo,
tanto en la casa como en la escuela.
De acuerdo con el número 6 de la colección
de Cuadernos para la educación en derechos humanos,
“Maltrato y abuso sexual infantil. Curso de prevención
desde los derechos de la niñez”, publicado por
la CDHDF, de manera común y más seguido de lo
que se piensa se utilizan frases como:
• |
“Chamaquear”:
como sinónimo de tomarle el pelo, engañar
o subestimar a una persona; |
• |
“Su comportamiento
es muy infantil”: para decir que es caprichoso,
inmaduro o carente de juicio; |
• |
“Son mis hij@s
y yo hago con ell@s lo que quiero”: como posesión
y sometimiento absoluto; |
• |
“Al hijo
más querido se le pega más seguido”:
idea errónea de afectividad y de negación
de la dignidad de las hijas e hijos; |
• |
“La letra
con sangre entra”: para justificar el maltrato
como método de enseñanza en los ámbitos
familiar y escolar; |
• |
“Llora como
niña”: para descalificar por género
y edad; y/o |
• |
“Vieja el
último”: como forma de ridiculizar y denigrar
a través de la descalificación por género.
|
Ante la violación de sus derechos y su dignidad que,
históricamente, han padecido las mujeres, las niñas
y los niños, la CDHDF llamó la atención
sobre la necesidad de comprender y proponer alternativas que
prevengan este fenómeno, a través de políticas
públicas que atiendan eficazmente las demandas de las
víctimas de maltrato.
En razón de ello, propone la educación para
la paz y la resolución noviolenta de conflictos
como alternativas de acción y prevención que
sensibilicen y promuevan la participación de los diferentes
actores involucrados en el fenómeno, el cual retoma
la propuesta educativa de la CDHDF en los últimos 5
años, a través de la colección de Cuadernos
para la educación en derechos humanos.
El número 6 de la colección, “Maltrato
y abuso sexual infantil. Curso de prevención desde
los derechos de la niñez”, permite una aproximación
directa a los resultados más recientes de investigaciones
nacionales e internacionales y a foros especializados en la
materia, además del contacto con mujeres y hombres
interesados en conocer y ampliar su visión respecto
al maltrato.
Y es que, uno de los antecedentes que sirve también
como marco conceptual para el desarrollo del “Curso
de prevención desde los derechos de la niñez”,
es el Número 2 de la colección: “Violencia
intrafamiliar y maltrato infantil”, elaborado por la
Consejera de la CDHDF, Elena Azaola Garrido, aunado a la experiencia
de este Organismo en la capacitación sobre maltrato
y abuso sexual infantil desde el punto de vista de los derechos
de la infancia, misma que ha permitido la detección
y la protección, así como la interacción
desde perspectivas como la clínica, médica,
educativa y de intervención.
“Las obras publicadas en esta colección pretenden
funcionar como una unidad en materia de prevención
donde el soporte teórico conceptual y la experiencia
educativa (con la que se han llevado a cabo los contenidos
y nociones del tema) ayuden a desarrollar las capacidades
y competencias de las personas para la comprensión
del problema del maltrato, y así diseñar o proponer
nuevas estrategias de prevención”.
Maltrato Infantil
La consejera Elena Azaola señala que para la Federación
Iberoamericana contra el Maltrato Infantil, el maltrato infantil
es “una enfermedad social, internacional, presente en
todos los sectores y clases sociales; producida por factores
multicausales, interactuantes y de diversas intensidades y
tiempos, que afectan el desarrollo armónico, íntegro
y adecuado de un menor, comprometiendo su educación
y consecuentemente su desempeño escolar con disturbios
que ponen en riesgo su socialización y, por tanto,
su conformación personal y, posteriormente, social
y profesional”.
La Consejera distingue también cuatro tipos de maltrato
infantil: 1) físico, 2) psicológico o emocional,
3) abuso sexual y 4) negligencia. Asimismo, la Clínica
de Atención Integral al Niño Maltratado reconoce
dos grandes categorías: 1) Formas conocidas: maltrato
físico, abuso sexual, privación social y/o emocional
y niños de o en la calle. Y 2) Formas poco conocidas:
Síndrome de Münchhausen por poder, abuso fetal,
niños de la guerra, niños de la frontera y maltrato
étnico.
Abuso sexual infantil: Explotación Sexual Comercial
Infantil (ESCI)
Es uno de los tipos de maltrato infantil en los que existen
contactos e interacciones entre un@ niñ@ y un@ adult@,
quien usa al niñ@ para estimularse sexualmente, al
niñ@ o a otra persona. El abuso puede ser cometido
también por un menor de 18 años, pero significativamente
mayor que la víctima o, si el agresor está en
una posición de poder o control sobre la niña
o el niño, según “Abuso sexual infantil:
manual de formación para profesionales” de Save
the Children.
La organización internacional no gubernamental señala
también que el abuso sexual implica cualquier forma
de contacto físico con o sin acceso carnal, con o sin
contacto físico realizado con violencia, intimidación
o consentimiento; puede incluir penetración vaginal,
oral y/o anal; penetración digital, caricias o proposiciones
verbales explícitas y se manifiesta en tres categorías:
|
Agresión sexual,
como cualquier forma de contacto físico |
2) |
Exhibicionismo, categoría
sin contacto físico |
3) |
Explotación Sexual Infantil,
donde el abusador persigue un beneficio económico,
como prostitución y pornografía, equiparable
con el comercio sexual infantil, en la que existen tráfico,
turismo, prostitución y pornografía infantiles. |
Derechos de la Niñez
Son un conjunto de 54 Artículos, entre principios
y acciones, signadas en la Convención sobre los Derechos
del Niño para garantizar que las personas menores de
18 años gocen y ejerzan sus derechos de protección,
cariño, seguridad y bienestar, a través de la
atención de los Estados y de los adultos que cubran
sus necesidades básicas, logrando su desarrollo físico,
intelectual y moral.
Los principios de la Convención son la No Discriminación,
el Interés Superior de la Infancia, la Participación
Infantil y el Derecho a la Vida, a la Supervivencia y al Desarrollo,
que son también las bases del Programa Infancia
de la Dirección General de Educación y
Promoción de los Derechos Humanos de la CDHDF.