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Entrevista
al
maestro Emilio Álvarez Icaza después de
presentar el Manual para prevenir y erradicar la iscriminación
por SIDA. |
No
deben
limitarse los derechos
de personas con
VIH-Sida. |
Campaña
Permanente por la No Discriminación. |
Directrices
Internacionales
sobre el VIH/SIDA y los derechos humanos. |
Boletines
anteriores. |
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La Comisión de Derechos Humanos del Distrito
Federal (CDHDF), el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín
Pro Juárez” (Centro Prodh) y la Escuela Nacional para Ciegos
“Ignacio Trigueros” presentaron el trabajo editorial Discriminación
a ciegas. Manual para prevenir y erradicar la discriminación
por SIDA, edición que tiene como objetivo proporcionar elementos
teórico-prácticos para la capacitación en los temas
de derechos humanos, discriminación, sexualidad y VIH/SIDA, en
un modelo que es sensible para el trabajo con personas ciegas o débiles
visuales.
El Manual es resultado de la capacitación impartida a servidoras
y servidores públicos de la Escuela Nacional para Ciegos “Ignacio
Trigueros” durante el último trimestre de 2002, en la que
participaron la CDHDF, el Centro Prodh, la Universidad Pedagógica
Nacional (UPN), el Programa VIH/SIDA del Distrito Federal y la asociación
civil La Manta de México A.C. con esta actividad se fortaleció
la certeza de que sumando esfuerzos, uniendo voluntades y conjuntando
capacidades era posible multiplicar todas aquellas acciones que repercuten
en el ejercicio de los derechos humanos en la ciudad.
En la presentación del impreso, el maestro Emilio Álvarez
Icaza Longoria, presidente de la CDHDF, dijo que la Campaña
Permanente por la No Discriminación, que lleva a cabo la
Institución, tiene el objetivo de hacer evidente el tema de la
exclusión y la discriminación, dado que la sociedad mexicana
se niega a reconocer que existen.
El maestro Álvarez Icaza señaló que el manual Discriminación
a ciegas llenará un espacio que no existía en la
temática de las personas ciegas y para quienes son portadores
del virus del VIH/SIDA; además de ser un ejemplo de cómo
pueden trabajar en coordinación y responsabilidad organismos
públicos de derechos humanos, instituciones de la sociedad civil
y académicas.
El presidente de la CDHDF afirmó que el tema de abuso por discriminación,
la segregación que viven ciertos sectores de la población
o la estigmatización por la orientación sexual o por la
opción de vida que se haya elegido, debe generar una cultura
de tolerancia, pero en realidad lo que se presenta son fenómenos
que generan que habitantes de la ciudad no puedan tener la vivencia
de sus derechos, en los términos de una sociedad civilizada y
armónica donde se respete la dignidad de las personas.
Álvarez Icaza dijo que es necesario tratar el tema sin que éste
sea motivo de escándalo o alarma, y ése es otro aporte
del manual: poner en la mesa temas que para algunos sectores de la sociedad
generan un enorme temor, como hablar de sexualidad y de relaciones sexuales.
“No hay nada peor que la ignorancia, para vivir una plena sexualidad,
una sexualidad informada, en la lógica del ejercicio de nuestros
derechos; lo mejor es que sepamos qué pasa”.
Conminó a la sociedad a hacer uso de los instrumentos legales
que sancionan la discriminación, porque en el Distrito Federal
el discriminar es un delito. “Tenemos un Código Penal que
sanciona la discriminación y es muy importante hacer uso de ese
instrumento”, ya que los capitalinos “pueden acudir al Ministerio
Público y señalar cómo han sido discriminados,
y el Código Penal establece doble sanción a los servidores
públicos que discriminan”.
Por su parte, David Velasco, director del Centro Prodh, señaló
que la discriminación es un problema social en el que la desigualdad
en el goce de los derechos humanos se manifiesta como resultado de la
negación y persecución de las diversas identidades y de
la disparidad de las condiciones sociales. Dijo que estas identidades
diversas existen y conviven en nuestra sociedad y no son reconocidas
ni protegidas a pesar de los diversos compromisos internacionales que
el país ha suscrito para ello.
Afirmó que el SIDA es un problema de derechos humanos por el
componente de discriminación presente en todas las violaciones
a las garantías que enfrentan las personas que viven con el virus;
por la dimensión social de los derechos específicos de
las personas que viven con la enfermedad y porque es asociado a sectores
expuestos a vulnerabilidad social.
Aseveró que en siete años de trabajo en este tema, ha
podido verificar la existencia de un patrón sistemático
de violaciones a los derechos fundamentales de las personas que viven
con el virus, de sus familiares, e incluso de aquellas que se sospecha
son portadoras.
Mencionó que en el Informe Mundial sobre la Salud dado a conocer
recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó
que combatir eficazmente el VIH/SIDA es el reto de salud pública
más urgente en el mundo. Dijo que los datos del citado informe
señalan que la enfermedad ha matado a más de 20 millones
de personas y se estima que la cifra actual de seropositivos está
comprendida entre 34 y 46 millones.
Agregó que de acuerdo con la OMS, 3 millones de personas murieron
por esta causa en el 2003, y 5 millones están infectadas. El
VIH/SIDA, desconocido hace un cuarto de siglo, es ahora la principal
causa de muerte y de años perdidos de vida productiva entre adultos
de 15 a 59 años en todo el mundo.
El Director del Centro Prodh indicó que el modelo presentado
en el manual Discriminación a ciegas puede ser aplicado
por promotoras y promotores que realizan trabajo comunitario, así
como por organizaciones civiles, educativas o instituciones públicas
que trabajan en las áreas de derechos humanos, discriminación,
sexualidad o VIH/SIDA. Asimismo, puede ser traducido al sistema braille,
audiolibro o algún otro instrumento útil para el trabajo
en el contexto de la discapacidad visual.
Por su parte, Verónica González, directora de la Escuela
Nacional para Ciegos “Ignacio Trigueras”, relató
que el trabajo de capacitación surgió a raíz de
una amable composición de la Comisión Nacional de Derechos
Humanos (CNDH) por dos casos de alumnos a quienes se les negó
el acceso a la carrera técnica en masoterapia por ser portadores
del virus.
Señaló que en la larga historia de la escuela, fundada
hace 134 años, siempre hubo una clara resistencia a cualquier
tipo de situaciones que no fueran más allá de la información
directa al ciego o a la institución. Indicó que hubo resistencias
al interior, pero en realidad era la falta de información y de
entender que la escuela debe abrir las puertas y brindar la oportunidad
de estudiar a quienes tengan interés en ello.
Señaló que el manual recoge el proceso de la capacitación
al personal de la escuela, de información de los elementos clínicos,
pedagógicos, de atención de personas ciegas con VIH/SIDA,
“porque en esa circunstancia, se presenta una doble discriminación,
la discapacidad visual y el ser portador del virus”. Dijo que
continuarán el trabajo con el personal de la escuela.
De igual forma, Andrés presentó su testimonio y dijo que
la capacitación surgió por el caso de la discriminación
de la que fueron objeto él y otro joven, por ser personas ciegas,
portadores de VIH/SIDA. Relató las distintas conductas discriminatorias
que padeció en la Escuela Nacional para Ciegos, lugar donde buscaba
su rehabilitación y en la que enfrentó el medio, la ignorancia
y prejuicios de las autoridades.
Señaló que buscó ayuda en Contraloría de
la Secretaría de Educación Pública (SEP) donde
el caso no les interesó. Tocó puertas hasta llegar con
la organización La Manta de México y el Centro Prodh donde
fue apoyado y acompañado. Decidieron iniciar una queja en la
CNDH, organismo que llegó a una amigable composición con
la escuela, cuyos acuerdos fueron hacer un curso de capacitación,
y deslindar responsabilidades de los profesionales que tuvieron a bien
no inscribir a los dos jóvenes.
Consideró que el reto es que el Manual sea una constante permanente
de capacitación dentro de la educación, que se haga extensivo
a los alumnos, porque no le gustaría que otra persona en su circunstancia
tuviera que toparse con la burocracia, con la discriminación
y la vejación.
“Me interesa que otras personas que carecen de la vista lo tengan,
porque no nos aceptan en campos laborales, porque no tenemos imagen
y piensan que muchos ciegos no tienen la capacidad mental ni las habilidades
físicas para desempeñar un trabajo, pero solamente necesitamos
materiales completos como braille o audiocassetes. Por eso me gustaría
que esto sea accesible al ciego pobre y al que tiene apoyo familiar
y el que tiene acceso a la tecnología.