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Boletín prensa 60 por ciento de ancianos del Distrito Federal, en condiciones de pobreza y extrema pobreza
Dirección General de Comunicación Social

México, D.F., a 28 de agosto de 2005

Boletín de Prensa N° 96/2005

EN CONDICIONES DE POBREZA Y EXTREMA POBREZA VIVE
60% DE LOS ANCIANOS DEL DISTRITO FEDERAL

La CDHDF trabaja para proteger y difundir los derechos de los adultos mayores en la Ciudad de México.
Llamado a erradicar la discriminación y el abandono que padecen los adultos mayores.
Las personas adultas mayores corren el peligro de perder sus derechos.
Asesoría que otorga la CDHDF para que se ofrezca a las personas adultas mayores una mejor calidad de vida.
Quinta Jornada por los derechos de las personas adultas mayores.
Atiende CDHDF queja de anciano amenazado de desalojo.
Gestiona CDHDF que adulto mayor siga haciendo uso de Alberca Olímpica.
Ayuda la CDHDF para agilizar la liberación de una anciana.
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De 740 mil adultos mayores que habitan en el Distrito Federal, 60% vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema, con lo que carecen de satisfactores básicos que les permitan vivir su vejez con dignidad, aseguró José Ernesto Padilla Nieto, de Transfondo, A.C. Además, tres de cada diez mujeres de más de 60 años son víctimas de alguna forma de violencia o abuso en sus hogares, de acuerdo con un estudio que realizó el año pasado el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Lo anterior tiene que ver también con la imagen social negativa y desfavorable hacia los ancianos, que propicia relaciones de desigualdad, exclusión, discriminación y marginación hacia los adultos mayores, agregó el integrante de la asociación civil apoyada por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), a través del Programa de Coinversión Social 2005: “estamos ante la falta de una política integral con un enfoque gerontológico sobre el tratamiento de la vejez por parte de las instituciones gubernamentales”.

Trasfondo, A.C. se constituyó en 1993 para investigar temas sobre adultos mayores y niños, entre otros, así como para formar educadores que atiendan a ambos sectores. En los últimos cinco años han desarrollado proyectos de capacitación y sensibilización sobre el proceso de envejecimiento, la imagen social positiva de la vejez, violencia hacia ese sector, valores y derechos humanos de los adultos mayores en el Distrito Federal, el estado de México y Morelos.

El representante legal de la asociación civil advirtió que la situación actual de los adultos mayores propicia escenarios cada vez más peligrosos, como el de los más de 23 homicidios de ancianas en la ciudad de México: “en parte porque viven solas y no cuentan con suficientes redes de apoyo que eviten esos ilícitos, además de que no se ha desarrollado un programa que permita interesar, sensibilizar más a la sociedad en términos de cuidar, proteger a sus ancianos, entre otras razones”.

Dentro de la diversidad de factores, Padilla Nieto subraya las condiciones de pobreza en las que viven las y los ancianos: “cuando la gente no tiene para cubrir sus necesidades básicas desarrolla un estado de tensión, irritabilidad y enojo. En la búsqueda de opciones para satisfacer sus necesidades y canalizar el estrés al interior de los hogares se descarga un comportamiento violento sobre aquellos a quienes se visualiza como débiles, vulnerables o poco protegidos; en este caso, con actos y actitudes donde se pone en riesgo la integridad y la dignidad de la personas adulta mayor”.

Aunque reconoció la labor de las autoridades para advertir a la población adulta mayor que esté alerta y tome las medidas de precaución que eviten más homicidios, dijo que “esto no tendría porqué suceder si se desarrollara un programa articulado entre los distintos agentes institucionales de la ciudad de México, de acciones vinculadas hacia el fomento de redes de apoyo emocional, material y de información para las personas mayores”.

No obstante, afirmó que a la par de acciones como la de las tarjetas Sí Vale, del Gobierno del Distrito Federal, se requiere desarrollar un programa que vincule a la comunidad y a las familias que conviven con ancianos, que los capacite y oriente y les proporcione elementos para que acerquen una mayor calidad de atención, apoyo emocional, servicios materiales e información a los adultos mayores sobre sus derechos. “Los ancianos seguirán resolviendo algunas necesidades de alimentación y salud, pero eso no les garantiza una mejor calidad de vida”.

En el fomento a las redes de apoyo para que los ancianos no permanezcan tanto tiempo solos y sus comunidades pongan mayor atención hacia sus necesidades, en particular de quienes viven solos, debe existir un programa educativo para “que las personas mayores fortalezcan su autoestima, manejen su independencia, su autonomía, incluyendo el desarrollo de acciones de socialización con quienes están cerca de ellos, que les lleve a incorporarse a grupos o a asociarse con otros para proporcionarse ayuda mutua, para autoprotegerse”.

Padilla Nieto señaló que, según estimaciones del INEGI, aproximadamente en el 36.2% de los hogares en que habita una mujer mayor de 60 años, ésta es víctima o ha padecido alguna forma de violencia o abuso, ya sea físico, psicológico, sexual, económico, abandono o despojo financiero. “La cifra es probablemente más alta, pero las instituciones responsables de saber de esos casos no tienen el personal especializado ni un sistema de registro sobre el abuso y la violencia contra las personas mayores; además la gente no se queja, le da vergüenza denunciar que es objeto de maltrato por parte de sus hijos, cónyuges o parientes, lo cual limita la posibilidad de conocer el número de casos en la ciudad de México”.

Además de fomentar que los ancianos conozcan sus derechos, Padilla Nieto dijo que es necesaria la creación de redes de apoyo con los vecinos y familiares, pues los adultos mayores deben saber con quién pueden contar en forma inmediata. “Mucho del problema de las víctimas de asesinato es que se mantenían aisladas de los familiares y de la comunidad. Necesitan aprender a buscar sus apoyos, entre los vecinos, sus familiares y las instituciones”.

La familia y la comunidad deben generar una red de apoyo hacia sus ancianos: que se turnen para cuando está una persona sola, acudir a preguntar sin necesita algo, visitarlos de tres a cuatro veces al día, con la idea de saludarlos y platicar con ellos.

VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS ADULTOS MAYORES

Son varios los derechos de las personas adultas mayores que más se violan, pero el primero tiene que ver con la discriminación por edad: “Todas las personas que rebasan los 60 años son objeto de discriminación en el sector laboral”, afirmó Ernesto Padilla. Además, padecen abuso por parte de familiares, que los despojan de sus bienes y propiedades, comentó el representante de Transfondo, A. C.

También sufren el incumplimiento de sus Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC), de acuerdo con los instrumentos jurídicos internacionales, así como en la legislación federal y local. Alrededor de 60% de los ancianos en la ciudad de México, señaló Ernesto Padilla, no tiene protegido su derecho a la salud, porque no son derechohabientes de las instituciones de seguridad social (algunos sólo son beneficiarios por parte de sus hijos o cónyuges), se les niega atención médica y en instituciones del sector público reciben atención de baja calidad y malos tratos al realizar alguna gestión; la atención, asesoría y apoyo que reciben no es de personal especializado en geriatría ni hay suficientes medicamentos para sus padecimientos más comunes, tales como tumores malignos, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, hipertensión arterial, incontinencia urinaria y diabetes, algunas de las cuales son también las principales causas de mortandad en esa población.

En cuanto al derecho a la educación, mencionó que tres de cada diez personas adultas mayores no saben leer ni escribir y cinco de cada diez no completaron su educación básica. La alfabetización por parte del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), no responde a necesidades de la población adulta mayor, ni posibilita que vivan la vejez en forma gratificadora, digna, positiva, solidaria, activa y saludable, como tampoco existe un programa de educación con contenidos de interés y de utilidad para las y los ancianos de la ciudad de México.

Añadió que 73% de adultos mayores no cotizaron para una pensión en algún sistema de seguridad social y la media pensión que otorga el Gobierno del Distrito Federal (GDF), a través de la tarjeta Sí Vale, sólo la reciben unas 350 mil personas, pues quienes tienen entre 60 y 70 años no son beneficiarios de esa ayuda económica ni servicios médicos.

Otro derecho insuficientemente protegido es el de la recreación y la cultura, agregó, pues aunque el GDF organiza con cierta frecuencia eventos para que los adultos mayores asistan y se distraigan, no se fomenta la recuperación de experiencias de los adultos mayores. En cuanto al derecho a vivir con seguridad económica durante la vejez, más de 60% de los adultos mayores en la capital del país viven con menos de un salario mínimo y no tienen acceso a un ingreso fijo, lo que lacera seriamente sus condiciones de vida.

APOYO DE LA CDHDF E INDESOL

La CDHDF e Indesol, a través del Programa de Coinversión Social 2005, apoyaron a 14 organizaciones civiles que participaron en el Programa de Fomento a Iniciativas Ciudadanas en Materia de Educación y Promoción de los Derechos Humanos en el Distrito Federal. Transfondo, A.C. recibió apoyo para desarrollar su Proyecto de Educación No Formal para el Aprendizaje, Aplicación y Defensa de los Derechos Humanos con Personas Adultas Mayores en el Distrito Federal, cuyo objetivo es formar educadores en derechos humanos de los adultos mayores.

Es a través de este tipo de acciones y programas que se orienta a los ancianos sobre las distintas formas de abuso y violencia y es así que empiezan a perder el miedo y la vergüenza para acudir a alguno de los Centros de Violencia Intrafamiliar o a alguna Agencia del Ministerio Público para presentar su queja o denuncia contra el cónyuge o el cuidador familiar.

El Programa de Educación No Formal para el Aprendizaje, Aplicación y Defensa de los Derechos Humanos con Personas Adultas Mayores en el Distrito Federal, coordinado por Transfondo A.C., prepara desde julio de este año a 60 personas, incluyendo a jóvenes, que deseen formarse como educadores en derechos humanos de unos 700 adultos mayores en las delegaciones Iztapalapa, Xochimilco y Azcapotzalco.

El objetivo, a decir de Ernesto Padilla, “es formar voluntarios locales para que desarrollen un programa educativo no formal que permita a los adultos mayores disponer de elementos para que conozcan, defiendan, protejan y ejerzan plenamente sus derechos. El programa vincula también a los familiares, a personas de la comunidad y a las autoridades locales, para impulsar un movimiento amplio en contra de todas las formas de discriminación, violencia, abuso y exclusión hacia las personas mayores”.

Los voluntarios capacitados por Transfondo A.C., adquieren conocimientos en derechos humanos en general, derechos humanos en México, derechos humanos y la no discriminación, sobre la vejez y el proceso de envejecer, sobre valores de la convivencia democrática, sobre abuso y violencia contra adultos mayores y sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), en talleres de 10 a 14 horas por cada contenido. Posteriormente, cada educador desarrolla los temas en los grupos de adultos mayores.

 

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