Dfensor, enero 2010
Editorial: Infancia: de los derechos a los hechos
El 20 de noviembre de 2009 se conmemoraron 20 años de la adopción de la
Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) por parte de la Asamblea General
de las Naciones Unidas. La Convención supuso una gran transformación social, ya que
reconoció a los niños y niñas como protagonistas de su propio desarrollo y no una
posesión de sus padres y familias. Exigió a la sociedad que actuara en el mejor interés
para los niños y niñas, y reconociera sus derechos para expresar sus opiniones, ser
escuchados y actuar apropiadamente. La Convención fue ratificada por 192 países,
convirtiéndola en el instrumento de derechos humanos más universal.
A pesar del progreso de estos 20 años, millones de niños y niñas en el mundo
aún no gozan plenamente de sus derechos más fundamentales. Por este motivo,
organizaciones civiles a favor de los derechos de la infancia, instancias académicas,
instancias gubernamentales y organismos internacionales volvieron a unirse para renovar
la determinación individual y colectiva, y dar un paso a delante y conseguir que
el espíritu de la Convención penetre más profundamente en la sociedad, en el día a
día, y en las acciones y presupuestos de los Estados parte.
Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y del
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en América Latina y el Caribe,
cada año más de seis millones de niños y adolescentes sufren abusos severos. Cerca
de 220 niños, niñas y adolescentes menores de 18 años de edad mueren cada día a
causa de la violencia doméstica; cada hora de cada día 28 niñas, niños y adolescentes
son sexualmente explotados. En el informe El estado mundial de la infancia 2009,
Unicef indica que entre 70% y 80% de las víctimas de abuso sexual son mujeres,
en 50% de los casos de abuso los perpetradores viven bajo el mismo techo que las
víctimas y 75% están estrechamente relacionados con las víctimas.
A ello se suma el hecho de que muchos niños, niñas y adolescentes no pueden
ejercer su derecho a crecer en una familia, y no existen registros oficiales que permitan
conocer la cantidad y situación de la niñez sin cuidado parental o en riesgo de
perderlo. Existe evidencia de que dicha población está expuesta a múltiples violaciones
al ejercicio de sus derechos como discriminación, atentados en contra de la vida e
integridad personal, maltrato, abuso sexual y explotación económica, desintegración
familiar, violencia intrafamiliar, entre otras.
Para dar resolver estas situaciones la única solución posible es la formulación de
políticas públicas con perspectiva de derechos, dirigidas a disminuir las causas de tipo
económico, social y cultural que impactan negativamente en la niñez y adolescencia
de nuestro país.
DFENSOR se une a esta conmemoración reuniendo las voces y opiniones de expertas y
expertos nacionales e internacionales, y datos estadísticos de importantes referentes,
todo con una mirada lacerante a la sórdida realidad que viven algunas niñas y niños
en nuestro país. Conocer ésta es fundamental para llevar a cabo las acciones que la
puedan transformar. |